La paradoja de no querer sentir y tener miedo
Los mundos infantiles son increíblemente prolijos en una imaginación que desborda, embarga y transforma objetos cotidianos en tesoros con atribuciones mágicas. Todo cabe cuando el marco mental es ameboide, con límites difusos, donde se permite colorear saliendo de la línea del contorno marcado por lo esperado y lógico. En el sustrato fértil de la imaginación…
